Novedades sobre Imanes
Un imán para descubrir a los impostores
En época de crisis siempre hay negocios que salen beneficiados. Este es el caso de la ‘fiebre del oro’. Las joyerías y los negocios de compro oro están al alza, y siempre hay quien quiere verse beneficiado usando la trampa y, en esta ocasión, vender chatarra a precio de oro. Para que esto no ocurra, el imán es una de las principales herramientas de trabajo.
El imán impide que los más ‘caraduras’ se salgan con la suya y vendan otro metal como si fuera oro. A Enrique, joyero de profesión, le “colaron” varias piezas que resultaron ser chapados y perdió 2.000 euros. “La capa era tan gorda que salía positivo en el ácido y el imán no lo atraía”, cuenta a El Mundo. Eran baratijas cuyas huellas no se borraron al frotarlas contra la piedra. La del oro se mantiene, la del hierro desaparece. Y el imán atrae a lo falso, pero no a lo auténtico. Cuando tiene dudas a pesar de pasar el imán ahora Enrique rompe la joya y mira bien si es maciza.
Mientras tanto, Juan Ángel Pujolas, dueño de otro de estos negocios en Madrid, tampoco está exento de estos timos. Su negocio sólo llevaba abierto dos días cuando pagó por unas joyas robadas. Por supuesto, él no lo sabía. Ahí no hay imán que valga. El protocolo dicta que tiene que rellenar una ficha policial por cada pieza que compran. De ahí que las principales herramientas de trabajo de este negocio sean el imán, una caja de ácidos que ayudan a diferenciar los kilates del oro, las fichas policiales y dinero.
Al adquirir el oro, los compradores tienen que guardar el género durante dos semanas, tiempo en que el grupo de Robos de la Policía Nacional lo cotejará con las denuncias. Si alguna joya coincide, el comprador se queda sin ella, pierde el dinero ya pagado. Sin embargo, muchas son recuperadas porque un juez dictamina que la compra ha sido legítima. Fuente: El Mundo














