Novedades sobre Imanes
El proceso de fabricación de los imanes
¿Alguna vez te has preguntado cómo se fabrican los imanes? El proceso de elaboración de imanes no resulta tan complicado como a priori puede parecer. Lo único que hace falta es diferenciar los tipos de imanes que existen para cada uso.
Los imanes más comunes que solemos tener presentes en nuestra vida cotidiana tienen en su mayoría un proceso de fabricación bastante sencillo. Para fabricar estos imanes hace falta polvo de hierro mezclado con otros componentes químicos. Después de ello, se procede a prensar los materiales y se les trata térmicamente, logrando de este modo los bloques de hierro con la composición química necesaria para conseguir los imanes.
Una vez que hemos obtenido los bloques, se cortan a la medida deseada dependiendo del uso que se les vaya a dar. Posteriormente, los imanes se limpian para eliminar cualquier sobrante innecesario de material. Si fuese necesario rectificar el tamaño de las piezas de los imanes por uno u otro motivo, éste es el momento indicado. Ya sólo nos queda el proceso de magnetizar las piezas. La magnetización de las piezas la conseguimos a través de la circulación de corriente eléctrica por una bobina, donde estarán las piezas que se magnetizarán por el campo magnético generado en este proceso.
Así se obtienen los imanes. Sólo nos falta un último y sencillo paso: probar la calidad de los imanes, para lo que generalmente se utiliza una máquina llamada dinamómetro, la cual mide la fuerza de los imanes. También puede ser llamado newtómetro, al ser inventado por Isaac Newton, y consiste en un muelle contenido en un cilindro de plástico, cartón o metal, con dos ganchos, uno en cada extremo. Los dinamómetros llevan marcada una escala, en unidades de fuerza, en el cilindro hueco que rodea el muelle. Al colgar pesos o ejercer una fuerza sobre el gancho inferior, el cursor del cilindro inferior se mueve sobre la escala exterior, indicando el valor de la fuerza.














